A mi
primer amor lo conocí al nacer, Luz era su nombre. Su poder, enorme; siempre
me hizo ver la vida tan lúcida y tan bella. Ella me enseñó a crecer
jugando a contar estrellas cada anochecer. Creí enmudecer cuando Ilusión
tocó mi corazón de adolescente, me enamoré perdidamente. Era tan bonita,
mi flor favorita, mi otra mitad. Me dijo que los sueños también se hacen
realidad.
Perdida en la ciudad vi a Indiferencia andando distraida, cada día, sin
saber que yo existía. Su mirada ausente entre la gente no me seducía,
demasiado fría. Algo me decía : "¡Desconfía!".
Mientras, Melancolia
me quería con locura. Cada noche aparecia en mi cama medio desnuda y me
abrazaba. Urgaba entre mis cicatrices, yo sollozaba. Su piel no
otorgaba días felices y la abandoné. Olvidé su hechizo y su regazo, porque
pronto conocí a Pasión, fue como
un flechazo. Unidos cada madrugada, mi amada, siempre haciéndome el
amor entre hojas de papel mojadas.
Ellas,
bálsamo para tu herida.
La vida tiritando en una estrella.
Luciérnagas que tiemblan en tu pecho.
Los besos de un naufragio.
Andamio que restaura los recuerdos.
El sueño en el que sueñan los cautivos
Conocí
a Constancia
al poco tiempo, me atrajo su fragancia y desde aquel momento la fui
conociendo. Su autoestima y disciplina me dijeron: "No abandones, tendrás un sitio en la cima con los mejores."
Pero sufrí mal de amores cuando Envidia me
miró al pasar. Otra vampiresa que besa y que te hace sangrar. Al hablar
mentía, quería matar mi fe. Puso veneno en la lengua de aquellos que me
crucé. Fue por eso que lloré junto a Nostalgia
cada tarde, sintiéndome un cobarde si venia a acariciarme.
Hasta que un día Soledad llamó a mi puerta y
me paralizó, me abrazó rompiendo mi armazón. Y yo, ví pasar los meses, no
quería ver a nadie. Hasta que encontré a Esperanza
esperándome en la calle. Ella me habló de un futuro y de luchar por él, me
dijo: "Libertad te espera, ella siempre
te será fiel".
Como
viejas amantes, regresan del olvido.
Has dormido ya en sus brazos, pero todo es nuevo.
El hecho de vivir deja secuelas, ellas.
Y como un licor suave te envuelven.
Siempre es tarde cuando ya se han ido.
Vencer del renacido en desastre, buscaste su luz entre escombros,
todo irá bien y aunque duela, toma su mano y vuela con ellas.
Ellas.
Dejaron su huella en mi, el amor y el abandono, sensaciones que viví.
Despertando así encantos, abriendo pasiones y heridas. Ellas. Amantes de
un instante o de una vida. Ellas. Estrellas y espinas. Bellas damas que te
aman o te asesinan. Las encontré entre las esquinas, brillaban como
diamantes. Ellas. Amantes de una vida o de un instante.
Como viejas amantes, regresan del olvido.
Has dormido ya en sus brazos, pero todo es nuevo.
El hecho de vivir deja secuelas.